Raúl Doncel Calderón*

Raúl Francisco Doncel Calderón fue negociador principal de los históricos acuerdos de las marchas campesinas y las negociaciones que se desencadenaron entre junio y septiembre de 1996 y reflexiona sobre este hecho.
De coca a cocaína
Recordar es vivir, pero mucho mejor analizar y reflexionar acerca de un hecho histórico, económico, social y político del sur de Colombia, y en especial de los departamentos marginados y provinciales del Guaviare, Caquetá y Putumayo, que fueron escenarios de la aparición, desarrollo y opulencia de los cultivos ilícitos de la marihuana y luego de la hoja de coca, que pasó de ser una planta medicinal ancestral, de las naciones indígenas del territorio continental de Suramérica, como el pueblo e imperio Inca del Perú, y demás pueblos ancestrales de la región andina y también de los extensos territorios de la Amazonia Continental, a ser convertida por el ingenio codicioso e investigativo de los químicos europeos del XIX, encabezados por el alemán Albert Neimann, quien se recuerda como el primero en aislar la cocaína pura en 1859, en la Universidad de Gotinga, dando continuidad al aislamiento del alcaloide. Este proceso también fue iniciado por el también científico alemán, Friedrich Gaedcke, en 1855, a la que llamó Eritroxilina, logrando perfeccionar el proceso de aislamiento del alcaloide puro y a la que bautizó como “cocaína”, convirtiendo así la planta sagrada y medicinal del pueblo e imperio ancestral Inca del Perú, y de muchas otras naciones indígenas de Suramérica, esencial en la realización de las ceremonias mitológicas, rituales y espirituales para acceder a los conocimientos ancestrales y cosmovisión aborigen, en un potencial veneno como alcaloide, pasta de cocaína y cristales de cocaína para exportar al mercado de consumidores cada vez más creciente en Norteamérica, Europa y Asía, y a través de estos continentes al resto del universo ávido del consumo exótico.
Drogas, Amazonia y los Estados Unidos
Luego de finalizada la segunda guerra mundial, los norteamericanos tomaron la decisión de profundizar sus dominios territoriales y también la presencia de diversas formas, además de las bases militares, también organizaciones que presentaron ante los países suramericanos, como defensores de las naciones indígenas, a través de presuntas investigaciones orientadas a la preservación de los dialectos y lenguas, bajo el disfraz de organizaciones científicas, como fue el caso puntual del Instituto Lingüístico de Verano, auspiciado por laOrganización Protestante de Norteamérica, “Wycliffe Bible Translators”, que se ubicó e instaló el centro de operaciones principal, en Loma Linda Meta, mediante el Convenio firmado con el Gobierno del Presidente de Colombia, Alberto Lleras Camargo, en 1962, construyendo allí una ciudadela equipada con pistas de aterrizaje, flotas de aeronaves, sistemas de telecomunicaciones avanzados y sofisticados, conexión directa con Estados Unidos de Norteamérica y Panamá, disfrutando de autorización gubernamental, para desplazarse por todos los territorios de Colombia, ejerciendo hegemonía y exclusividad para realizar sus operaciones y acciones seudoinvestigativas. Sin embargo desde comienzos de la década de 1970, comenzó a ser señalado por académicos, antropólogos, la alta Jerarquía de la Iglesia Católica y autoridades locales y regionales, quienes comenzaron a cuestionar al Instituto Lingüístico de Verano, como desintegrador de las culturas ancestrales e imponer doctrinas religiosas y afectar las estructuras sociales y costumbres culturales de las naciones indígenas de todo el territorio colombiano. Esto obligó al Presidente de Colombia Belisario Betancur Cuartas a no renovar el Convenio de permanencia y en consecuencia, terminaron las actividades investigativas y seudobondadozas en todo el territorio colombiano mediante la decisión Gubernamental de No Renovar ni Prorrogar la estadía del Instituto Lingüístico de Verano, en Colombia, a partir de 1995.
El inicio de la siembra de plantaciones de marihuana en el territorio colombiano, y en especial en la Guajira, la Amazonia y Sur de Colombia, comienza a principios de la década de 1960, puntualmente en los departamentos del Putumayo y el Caquetá, y paulatinamente en otros departamentos vecinos, como el Cauca, Guaviare, Vaupés y Vichada, y obviamente la Guajira, dando origen y desarrollo a la Bonanza Marimbera en Colombia, que comienza en 1970 y se prolonga hasta 1985, constituyéndose en un fenómeno social, económico y político, que transformó la vida, las costumbres, culturas, tradiciones y hasta las convicciones espirituales.
Los cultivos de la planta de coca en Colombia con fines de producción de narcóticos para el consumo, local, regional, nacional e internacional, se inició a principios de la década de 1970, consolidándose hacia 1975, bajo el auspicio de los Agentes del Instituto Lingüístico de Verano, quienes viajaban por trochas, caminos, vías fluviales y carreteables del territorio colombiano, presentándose como Misioneros del Espíritu Santo, y que se conocían o denominaban como Jipis (integrantes de un movimiento juvenil pacifista), quienes en su condición de Agentes Juveniles Pacifistas, se encargaron de proliferar la idea de los cultivos de marihuana y coca, para el consumo como elemento narcótico y estupefaciente, y también para la producción de cocaína, entre las comunidades campesinas de todo el territorio colombiano, incluyendo el proceso químico incipiente y rudimentario para producir el alcaloide o pasta de cocaína, en los Laboratorios o Cocinas Clandestinas para ese propósito de agroindustrialización Ilícita, que paulatinamente acabó con los cultivos tradicionales de pancoger, como: Plátano, yuca, arroz, maíz, hortalizas, caña de azúcar, frutales tropicales y amazónicos, además de la producción pecuaria de especies menores, ganadería doble propósito, de cría y ceba, acuicultura, apicultura, agroforestería, y demás alternativas para la subsistencia familiar, comercialización y potencial Agroindustria Local, Regional y Nacional. La Bonanza Cocalera es de 1980 a 1996.
Los acuerdos de las marchas, el histórico incumplimiento y la violencia
Acorde con lo manifestado con anterioridad, y teniendo en cuenta que de los puntos acordados y firmados entre la Comisión del Gobierno Nacional y los Representantes de los Campesinos e Indígenas (y Cocaleros) Marchistas de Departamento del Caquetá, el día 12 de septiembre de 1996, quedó establecido como tercer punto FORMULACIÓN DEL PLAN DE ACCIÓN AGROPECUARIA. El cual fue elaborado con la financiación que allí se estableció, con la intermediación del Programa Estatal Plante, con la denominación de Plan de Desarrollo Agropecuario Productivo, Ambiental y Sostenible para el Departamento del Caquetá, el cual, habiendo sido elaborado debidamente, no tuvo respaldo ni aprobación del Gobierno Departamental, tampoco de los Parlamentarios Caqueteños pues la Asamblea Departamental del Caquetá, no aprobó como Ordenanza Departamental ni permitió que se hubiera puesto en ejecución paulatinamente, constituyéndose así, en el mayor incumplimiento de los mencionados acuerdos.
En similar circunstancia, fue tratado el punto doce CUENCAS Y MICROCUENCAS que establece la Formulación de Planes de Ordenamiento y de las Cuencas de los Ríos Navegables y Microcuencas que Abastecen Acueductos, con participación comunitaria, los proyectos se financiarán por los Fondos de Regalías, Fondo Amazónico y Fondo ambiental de la Amazonia y el DRI, la Ejecución estará bajo la Responsabilidad de la comunidad, entidad Territorial Respectiva y Corpoamazonía. Para la restauración de áreas con vocación forestal se impulsará la reforestación con especies nativas de valor comercial, arreglos agroforestales y la regeneración natural en áreas de protección. Este punto quedó convertido en letra muerta y en ilusión perdida, muy similar al Programa de Inversión Social, Salud y Saneamiento Básico, Educación, Cultura, Deporte y Recreación, a sabiendas que No hubo voluntad política ni administrativa del orden local, regional y nacional, desarticulando de manera premeditada y la Comisión Departamental Permanente de Trabajo, Gestión, Seguimiento y Verificación. Parte del incumplimiento estuvo marcado por acciones violentas soterradas, asesinando a nueve (9) de los dieciocho (18) representantes de los campesinos, indígenas y cocaleros que hicieron parte de la negociación y firma de los Acuerdos del 12 de septiembre de 1996, vilipendiados de manera premeditada los visionarios acuerdos campesinos, indígenas y cocaleros de 1996.
Esto me lleva a la convicción de que el artículo de prensa que escribí de junio de 1995, mediante el cual argumenté que “La Legalización es la Solución”, sigue siendo vigente, para bien de la especie humana en todo su conjunto, la madre tierra, que es nuestro hábitat natural y casa común, en el Universo, debemos defenderla con Cuerpo, Espíritu, Corazón, Amor, Bondad y Honestidad.