Cuando nadie se mira su propio ombligo lleno de tierra …. o una Amazonia para el Posconflicto

Las cortes colombianas plantean idílicas normas reconociendo a la Amazonía colombiana como sujeto de derecho colectivo, más siguen las herramientas y estructuras organizativas de la subyugación de la Amazonia como lo es la burocracia y los intereses politicos de los entes de control.

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Felipe Martín Novoa*

Los imaginarios  hegemonícos que conciben una Amazonia romántica prístina con pueblos indígenas vestidos de guayuco y plumas, serviles a los extranjeros  que vienen a “disfrutar“ de la Amazonía y sus exóticas bondades, han construido perspectivas históricas de colonización desde el siglo XIX. Estas tuvieron inicio en las economías extractivas de la región desde la explotación de la quina y persisten hasta nuestros días.

Mas la realidad de este imaginario se representa perfectamente con el final de la película el Abrazo de la Serpiente  en el cerro sagrado del PUINAWAI,  donde el último sabedor de una tribu extinta le otorga el conocimiento de su cultura a Richard Schultes.

Para contextualizar un poco el trabajo de Richard Schultes, se hace necesario ver el libro “Las Plantas de los Dioses”, la compilación mas extensa publicada que existe sobre plantas sagradas de pueblos ancestrales alrededor del mundo: esta investigación comprende el análisis taxonómico y etnográfico de la relación de estas plantas sagradas y su manejo cultural, además se realizó el análisis químico de los componentes activos de cada una de las plantas realizado por Albert Hoffman.

El trabajo de Schultes y Hoffman  se realizó a partir de un contrato con el departamento de Estado gringo y la Central de Inteligencia, su investigación se aplicó en  programas de tortura y control mental en la década de 1950 a 1970, a partir de drogas desarrolladas por dichas investigaciones en pueblos indígenas en todo el planeta. Muchos de estos experimentos tuvieron  efectos colaterales  severos en la psiquis de los conejillos de indias, esto se refleja en el libro ¿Quien voló sobre el nido del cuco? del escritor Ken Kesey, quien fue sometido al experimento, el experimento MK Ultra de la CIA y que resultó en  una elevada cantidad de suicidios, asesinatos y enfermedades mentales. Finalmente se convirtió en un gran escándalo en el década de 1970 al experimentar ilegalmente con el pueblo de EEUU (Colby y Dennet, 1995).

 

A partir de esto, podemos comprender el papel de Schultes en la Amazonia el “padre de la etnobotanica”, una manera discreta de hablar de biopiratería. Es partir de este punto donde las mascaras empiezan a caer y los intereses se hacen presentes.

 

Desde la visión colonial y extractivista la Amazonia se ve como una despensa de “recursos”  vista desde fuera y desde arriba, como lo hace la Botánica Económica desarrollada por Oakes Ames[1], mentor de Schultes en este tema, es así como se comprende la construcción  folclórica y exotista de la Amazonia desarrollada por los expedicionarios “coloniales“, esa concepción norteamericana de ver la cultura como un espectáculo funcional a los intereses económicos de unos pocos para mantener a la mayoría entretenida en la completa ignorancia.

 

Una Amazonía herida que no se ve a sí misma, porque las nuevas generaciones surgidas entre los conflictos culturales y económicos en el seno de la guerra, generaron unos ideales del deber ser desde la cultura de la guerra, donde todos aspiran a ser ricos ganaderos, coqueros o militares y las mujeres están condenadas a ser los adornos pagos de este modelo idílico de sociedad condenada a olvidar sus raíces, su historia.

 

En este ataúd ha caído gran parte de la población, como resultado de un proceso de guerra que ha querido acabar con la historia, con la cultura propia de muchas comunidades tanto indígenas, como afros y campesinas, este es uno de los aspectos mas importantes de la internacionalización de la Amazonia como estrategia de dominio, la homogeneidad de la cultura.

 

Más volviendo a la historia de Schultes,  en este momento de crisis que afronta la Amazonia y en general todos los pueblos del mundo, es esencial comprender el derecho que tienen los pueblos indígenas o comunidades ancestrales a preservar su conocimiento de la selva para perpetuar su cultura y su territorio para las futuras generaciones.

 

En el caso particular de la Amazonia colombiana, es asombroso que organizaciones como ACT se encarguen de parte de las investigaciones de pueblos indígenas, entendiendo los antecedentes de robo de conocimiento ancestral que ha tenido esta organización.

 

El señor Michael Poltkin director de esta organización realizó su tesis de doctorado de la universidad de Tufs EEUU en Surinam con el pueblo Tirio, del cual tomó su conocimiento de plantas medicinales realizando el libro titulado Aprendiz de Shamán, hay que recordar que este señor fue alumno de Schultes (Christensen,1999).

 

ACT junto con la empresa farmacéutica Shaman Farmaceuticals realizaron actividades de biopirateria en  la Amazonia Peruana, mas debido al escándalo mediático por la patente que pretendía realizar Shaman Farmaceuticals con la Sangre de Grado, ACT optó por alejarse para no ser relacionados con la biopiratería (Dorsey, s.f.).

 

ACT Brasil fue acusada de biopiratería por los pueblos indígenas de Tumucumaque y Xingú en el Bajo Amazonas, por lo cual la FUNAI (Fundación Nacional del Indio) prohibió la entrada de ACT  a los territorios indígenas en Brasil (CPIBIOPI,2006; pp303 a 314).

 

ACT junto con el Instituto de Etnobiologia de la Universidad del Rosario realizaron catálogos de plantas medicinales con los médicos tradicionales del Putumayo y la baja Bota Caucana en los primeros años de la conformación de la UMIYAC (Unión de Médicos Indígenas Yageceros de la Amazonia Colombiana)[2].

 

Con este tipo de antecedentes es preocupante que el gobierno colombiano más allá de permitir la presencia de ACT en territorios indígenas, se apoye en el trabajo de esta organización para la construcción de las estrategias de conservación en Amazonia Colombiana.

 

La concepción colonial y folclórica del indígena, donde las comunidades son invisibles y son valorados los sabedores tradicionales por el potencial económico que tienen sus conocimientos sobre la selva, claves en el desarrollo del negocio farmacéutico, son la cruel realidad, promocionada de manera “artística“ en la famosa película el Abrazo de la Serpiente.

 

Para los pueblos ancestrales de este continente en general, han pasado 500 años de guerra invisibilizada por los intereses que tienen los poderes económicos a nivel mundial, estos poderes se evidencian en el espectáculo del marketing y buscan ocultar sus verdaderos intereses.

 

El extractivismo y el conservacionismo son dos caras de la misma moneda; los proyectos de conservación de la Amazonia, utilizan la ambigüedad del concepto de sostenibilidad (minimizar coste de recursos y aumentar la explotación para obtener un mayor numero de ganancias), y así incrementar el proceso de explotación y exterminio en la Amazonia ocultándolos con la cara verde.

 

El despojo violento del territorio a comunidades indígenas en la Amazonia y la destrucción cultural de estas, basados en los modelos culturales implantados por la guerra y sus economías, han  generado un potrero de la Amazonia occidental, producto de esto el proceso de desarraigo cultural, produciendo siervos dóciles y mano de obra barata para el modelo económico imperante, ya sea petrolero, ganadero coquero o conservacionista.

 

Es así como los parques naturales que antes eran territorios indígenas, hoy se organizan bajo la perspectiva del co-manejo (Parques con Gente), donde la autonomía de las comunidades para el manejo de su territorio pasa a un segundo plano y los intereses de las transnacionales de conservación pasan a ser parte del discurso indígena, es así como los servicios ambientales se convierten en parte del discurso indígena, siguiendo la lógica de monetarización de la selva, convirtiéndose en una forma de privatización.

 

Para los proyectos de Reducción de Emisiones por Degradación y Desforestación de Bosques (REDD),  se crearon para la totalidad de estos espacios de “conservación“, unos principios para salvaguardar la integridad de las minorías étnicas que habitan dichos bosques, denominados Salvaguardas de Cancún. Estas salvaguardas no se han aplicado en la construcción de los proyectos REDD en Amazonía, lo cual pone en riesgo el acceso a tierras a las comunidades y la autonomía política de estas, peor en la construcción de mecanismos para proteger su conocimiento ancestral frente a los intereses del mercado (ONU – REDD, S\F).

 

Una nueva versión indigenista de REDD es el pilar indígena donde se busca “pagar“ por prácticas ancestrales en el manejo del bosque, nunca se han preguntado quién y por qué agentes externos tienen que analizar las practicas ancestrales del manejo del bosque.

 

Más aun, comprendiendo que dichos parques se encuentran delimitados por bloques petroleros, hatos ganaderos, cultivos agroindustriales y bastas zonas de cultivo de coca, de esta manera se ha privatizado la Amazonia asociada al control armado de las distintas regiones que la componen.

 

El modelo de venta de servicios ambientales en la realidad de una Amazonia despojada y potrerizada, es una visión que sirve a los intereses de transnacionales petroleras, hacendados, terratenientes, coqueros y transnacionales de conservación, es incoherente monetizar la naturaleza con lo poco que queda de ríos y bosques.

 

Como ejemplo a este modelo se encuentra el proyecto Conservalamazonia creado por Conservación Internacional y la Unidad Administrativa Especial de Parques Nacionales Naturales (UAESPNN), al rededor del PNN Auka Wasi – Serranía de los Churumbelos-, ubicado entre el medio Putumayo y la Baja Bota Caucana, para encubrir la destrucción y contaminación de las fuentes de agua y la selva que ha venido realizando la transnacional petrolera Gran Tierra Energy en la Baja Bota Caucana, Puerto Guzmán, Puerto Limón y Villa Garzón.

 

Hechos como la destrucción del cauce del río Caquetá al instalar la tubería para el transporte de petróleo por oleoducto  de los pozos Guayuyaco a los pozos del Toro Yaco y de allí conectar al sistema de oleoductos de Gran Tierra Energy en Putumayo.

 

Parte de las consecuencia son los derrames petroleros en el río Caquetá en septiembre del 2017, el asedio de actores armados a las comunidades a las cuales se les despojo su territorio para que la empresa petrolera extraiga el petróleo, la desaparición de fuentes de agua por causa de la sísmica realizada en el año 2010 por Gran Tierra en la Serranía de los Churumbelos y la privatización del territorio ancestral de la Serranía de los Churumbelos por UAESPNN[3].

 

Estas acciones son parte del problema a encubrir,  GranTierra  Energy dio a Conservación Internacional 100 millones de dólares para hacer lavado verde, a partir de proyectos como la ampliación de un programa de reforestación en Piamonte y la promoción de asociaciones de artesanía  y venta de productos agrícolas en Mocoa y Villa Garzón (MADS, 2017).

 

De igual manera, es preocupante la extracción de conocimiento que viene realizando el Field Museum de Chicago con los inventarios rápidos, es una manera de hacer catálogos de biodiversidad que este museo ha venido realizando en la Amazonia tanto en Perú como en Colombia, obviando los derechos de propiedad intelectual colectiva que tienen los pueblos indígenas y los mecanismos de consulta previa, libre e informada que deben cumplirse para realizar cualquier tipo de actividad con los pueblos indígenas y/o su territorio.

 

Este tipo de inventarios botánicos viene asociado a los proyectos de conservación/ transnacionalización de la Amazonia, con el programa de ampliación de parques nacionales y el corredor biológico de Amazonia, como se ha explicado anteriormente vinculados a los proyectos de infraestructura y extracción de recursos asociados al IIRSA (Iniciativa de Infraestructura Regional para Sur America) eje Putumayo – Amazonas.

 

En la actualidad no existe ningún mecanismo de protección del conocimiento tradicional de las comunidades indígenas, si la actitud de las comunidades no cambia con respecto a estos actores, se seguirán realizando labores de biopiratería  para con los pueblos amazónicos y el despojo cultural los llevará hasta un inminente exterminio.

 

La responsabilidad  ética de la academia debería ser uno de los bastiones principales para relacionarse con los pueblos indígenas, y así generar un ejemplo en la sociedad, más por el contrario se evidencia con tristeza cómo la academia no se aleja de ese papel retrogrado, racista y extractivista apoyando ese tipo de trabajos.

 

La folklorización del indígena está presente en las universidades de la Amazonia, utilizando imágenes de sabedores de pueblos indígenas para vender una Amazonia inexistente asociada a la academia, cuando la realidad esta llena de potreros mentales donde la ausencia del reconocimiento de la diversidad y su respeto evidencia lo apartada que esta de la realidad social.

 

Por otra parte, es una necesidad generar procesos de restauración de los ecosistemas degradados por la acción de los despojadores, paralelo a procesos pedagógicos que fortalezcan las propuestas propias de las comunidades indígenas, afros y campesinas en confluencia de un entorno compartido, para generar procesos de re-territorialización, así asegurar el acceso colectivo al agua y a los bosques para la pervivencia de las futuras generaciones, como propuesta para deconstruir la tendencia a la privatización e internacionalización de la Amazonia, el retorno de las comunidades a sus territorios quitando el velo y conformismo agónico que ha generado la guerra.

 

La Madre Tierra como sujeto de derecho colectivo, es una de las luchas de reconocimiento de los pueblos originarios a nivel global, en tanto es un paso adelante en el reconocimiento del derecho propio que parte desde la ley de origen en la construcción histórica y filosófica de los pueblos originarios, finalmente es el reconocimiento de la autonomia real en términos jurídicos que la sociedad occidental pretende transformar de acuerdo a sus intereses como una estrategia de colonialidad oculta dentro de la reivindicación del derecho indígena, que en resumidas cuentas es el derecho de la Madre Tierra.

 

Es así como el papel aguanta todo, los llamados derechos de tercera generación (el territorio como sujeto de derecho colectivo que da origen a los derechos fundamentales), son una herramienta jurídica para integrar los intereses capitalistas del conservacionismo transnacional al discurso de protección de derechos y al discurso indígena, dicho reconocimiento parte de la colonialidad, donde la imagen del buen salvaje es construida para viabilizar dichos intereses de capitalización de la naturaleza.

 

Las cortes colombianas plantean idílicas normas reconociendo a la Amazonía colombiana como sujeto de derecho colectivo, más siguen las herramientas y estructuras organizativas de la subyugación de la Amazonia como lo es la burocracia y los intereses politicos de los entes de control.

 

Es así como otorga funciones de vigilancia y planes de desarrollo de metas verdes (cero desforestación) a las mismas instituciones y autoridades que históricamente han generado en la Amazonia dicha depredación.

 

Estos mismos actores que han tenido el poder depredador de la Amazonia en otros ámbitos fuera del oficial y estas mismas instituciones que se encargan de mirar hacia otro lado cuando existen  problemas con las empresas  a las cuales han otorgado licencias para depredar el territorio Amazónico.

 

Finalmente el estado colombiano como órgano administrativo no tiene ni el músculo ni la voluntad de hacer de la Amazonia un espacio para todos y todas, entendiendo la dinámica de internacionalización y privatización de la Amazonia, por lo cual este tipo de acciones no dejan de ser más que otro espectáculo en el circo de  la política Amazónica. Es patética la inoperancia histórica del Estado colombiano en esta región, peor comprendiendo que la única forma de hacer “Estado“ en estas regiones  es la militarización y toda la absurda barbaridad que esto ha conllevado históricamente en el genocidio de la Amazonía.

 

Referencias

CPIBIOPI. 28 de março de 2006.Comissão Parlamentar de Inquérito Destinada a Investigar o Tráfico de Animais e Plantas Silvestres Brasileiros, a Exploração e Comércio Ilegal de Madeira e a Biopirataria no País. RELATÓRIO FINAL; pp 303 – 314).

Christensen Jhon. 1999. “Scientist at work: Mark J Poltkin. A romance whit a rain forets and its elusive miracles “. The New York Times. Nov. 30 de 1999.

Colby Gerald y Dennett Charlotte. 1995. The Conquest of the Amazon: Nelson Rockefeller and the Evangelism in the age of Oil.

Dorsey Michael. S/F.  Corporations Shaman’s: Eating the biology: bioprospecting and the other brief thoungs on corporate consumption of nature.

Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. 30/01/2017. Más de 10 millones de dólares se destinarán para frenar la deforestación en el piedemonte amazónico. En: http://www.minambiente.gov.co/index.php/noticias/2635-mas-de-10-millones-de-dolares-se-destinaran-para-frenar-la-deforestacion-en-el-piedemonte-amazonico

ONU-REDD.S/F. Salvaguardas de Cancún. En: www.unredd.net/documents/global…191/…salvaguardas…/file.html

[1]Para mayor información sobre el trabajo de Ames ver: https://huh.harvard.edu/pages/economic-herbarium-oakes-ames-econ

[2]Como ejemplo de esto pueden ver el trabajo del Instituto de Etnomedicina de la Universidad del Rosario.En: http://www.urosario.edu.co/Universidad-Ciencia-Desarrollo/ur/Fasciculos-Anteriores/Tomo-I—2006/Fasciculo-1/pdf/2006_fa1_el_yoco/

[3]Para conocer mas de la problemática de privatización de los territorios indígenas en el piedemonte Amazonico y en especial el caso del PNN Aucawasi ver video Putumayo : Palabras del agua minutos 4:00 a 4:56 en: http://www.isuma.tv/es/escuela-de-comunicación-propia-del-putumayo/putumayo-palabras-del-agua

 

*Antropólogo de la Universidad Nacional de Colombia. Desde hace más de una década participa en procesos en educación, comunicación y organización propia con comunidades indígenas del suroccidente colombiano. Investiga sobre las estrategias de privatización del territorio en el marco del imperialismo, como crítica a los procesos neocoloniales en los países de Suramérica. Es coautor del libro Geopolítica del Despojo: Biopiratería, genocidio y militarización junto con Renán Vega Cantor.

Imagen de portada: Alejandra Ciro.

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